Círculo de mujeres
La manera de sanar nuestras relaciones
¡Aló!
Desde el año pasado tengo la inquietud de hacer un círculo de mujeres, pareciera que algo dentro de mí lo necesita, pero después de emocionarme con el simple hecho de pensarlo, me invade un tren de pensamientos negativos que me llevan a abandonar la idea. He estado trabajando con estos pensamientos y he tomado la decisión de dar el primer paso e intentarlo, para no quedarme con las ganas, sino con la satisfacción de haberlo hecho.
Esta inquietud me surgió porque mi relación con las mujeres no era muy buena, incluso solía decir que prefería tener amigos hombres y entre menos mujeres a mi alrededor, mejor, pensaba que eran de flojera, criticonas, conflictivas y nada confiables; además, lo decía con pruebas, porque percepción es igual a realidad. Hasta que un día conocí a una mujer diferente, realmente todo lo contrario de lo que había visto, tanto así que la integré a la familia jajaja, ahora es mi cuñada, y la adoro con el alma. Ella me enseñó que existe una realidad diferente con las mujeres; después de ella poco a poco han ido apareciendo más excepciones a la regla que me había impuesto y mi realidad se comenzó a transformar, incluso empezaron a cambiar las relaciones que ya tenía y todo a raíz de ver las cosas desde otro punto de vista, de leer sobre feminismo y sororidad. Y, ¿sabes qué? Se siente muy bonito convivir con mujeres así.
Comprendí que la sociedad tiene una estructura patriarcal y desde niñas se nos educa para vivir en constante competencia entre nosotras, por ejemplo: tenemos que ser mejor que la de al lado; para sentirnos bien con nuestro cuerpo debemos encontrarle defectos a otra; el premio por ser superior a otra es un hombre; a estar siempre inconformes con nosotras mismas, porque tenemos que buscar la perfección; entre muchos ejemplos más; sin embargo, esto no aplica para los hombres. Me costó trabajo darme cuenta, porque era una mujer jugando el mismo juego de los hombres, estaba tan inmersa en ello que siempre pensaba que ser mujer era muy difícil y que hubiera preferido ser hombre porque tienen más ventaja.
Las cosas han ido cambiando en mi vida y ahora me siento tan afortunada y bendecida por ser mujer, características mías que antes consideraba que eran desventaja o que me avergonzaban, ahora las disfruto y veo como virtudes. Amo lo que soy y sé que puedo brillar sin incomodar a nadie. Veo un montón de oportunidades para las mujeres, porque todo a nuestro alrededor fue contado desde el punto de vista masculino: la historia, la ciencia, la medicina, la filosofía, la psicología, etc., pero hace falta ser contado desde el punto de vista femenino, y poco a poco vamos abriéndonos camino.
Por todo lo anterior, me encantaría convivir con más mujeres, conocer su punto de vista, reconocerme a través de ellas, saber que cuando las abrazo me abrazo y continuar así mi sanación, para heredarlo a futuras generaciones; así que el círculo que quiero formar tendría el objeto de regresar al origen de nuestro arquetipo, sería un espacio para sumar, en el que podamos contar con la otra, intercambiar ideas, empoderarnos, trabajar nuestra empatía, tolerancia y respeto, vernos en la otra para sanar y, quizá, poner nuestro granito de arena en la sociedad, al crear conciencia que aporte a la transformación social, ya que de acuerdo a Jean Shinoda:
"La conexión con la propia feminidad y el crecimiento que experimentan las mujeres repercute en su entorno social"
Antes de despedirme, quiero hacer ciertas aclaraciones que causan confusión al practicar la sororidad:
1. No se trata de llevarme bien con todas las mujeres a mi alrededor, puede haber con quienes no tenga química, o que no coincidamos en valores o que tengan la estructura patriarcal súper arraigada; no obstante, tampoco les pondré el pie, simplemente no son parte de mi vida, no hay necesidad de estar donde me agreden o me sienta incomoda, es cuestión de límites saludables.
2. Las mujeres no tienen que estar de acuerdo en todo, podemos tener opiniones distintas, la diferencia radica en la tolerancia y la visión para generar diálogos constructivos que nutran, sin tratar de tener la razón para imponer ideas o para desaprobar.
3. No se trata de apoyar ciegamente las acciones de las mujeres, se trata de tener criterio para identificar las conductas que perpetúan el patriarcado y formas sociales de opresión, ya que este tipo de acciones no se refiere únicamente a los hombres, las mujeres también las ejercen, ya que así se nos ha educado.
El punto es relacionarnos de manera positiva entre nosotras, enriqueciendo nuestras vidas a través de la empatía, tolerancia y el respeto, dejando atrás la violencia, agresividad y competitividad; pero, como todo cambio colectivo comienza en lo individual, si estás leyendo esto y algo dentro en ti resuena para formar parte de este maravilloso círculo, te invito a escribirme, tal vez comiences a sanar la relación contigo misma al reflejarte en otras.
Te mando un abrazo muy sororo.
M
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Ilustración: Tarn Ellis.



Te admiro y quiero enormemente, el conocerte también ha enriquecido mi vida y ampliar mi visión, eres una mujer increíble y es un honor para mi ser tu amiga.
Me siento identificada con muchas de las cosas que escribes y me muestras otra manera de ver las cosas. Por supuesto que quiero formar parte de ese círculo, me apuntas?
Saludos y gracias por
La invitación